Plantas medicinales: Saúco

Ya en el siglo I d. C. el médico griego Dioscórides mencionaba las virtudes del Saúco.
En su composición podemos encontrar, entre otros, aceites esenciales, taninos, flavonoides, carotenos, y vitamina C y B.

© 2015. Todos los derechos reservados por Maka RM.
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Usos medicinales
El saúco es muy bueno para tratar los problemas respiratorios: favorece la sudoración, facilita la expulsión de la mucosidad, contribuye a reducir la inflamación de las vías respiratorias, a bajar la fiebre y, especialmente, a calmar la tos.

También posee propiedades depurativas y diuréticas que ayuda al organismo a eliminar toxinas.

Es calmante, útil en el tratamiento de trastornos nerviosos ligeros, insomnio, migrañas e inflamaciones dolorosas.

Usos cosméticos
Se utiliza para el cuidado del cabello, para eliminar las manchas de la cara, para elaborar tintes naturales, cremas limpiadoras del cutis,…

Usos culinarios
Los frutos y las flores de saúco son comestibles. Los primeros se pueden preparar en zumos, mermeladas, jaleas, salsas, sopas, etc. Deben de consumirse siempre maduros, pues verdes son tóxicos. También las semillas, aún bien maduras, son indigestas, por lo que conviene no abusar del fruto en crudo. Al cocinarlo se vuelve inocuo.

En la obra de Manuel Durruti “Frutos silvestres comestibles y venenosos” se nos muestra la siguiente receta de sopa de saúco:
Ingredientes: 800 gr. de frutos de saúco, azúcar, 3 manzanas y harina. Las bayas de saúco se cuecen en la menor agua posible. Una vez cocidos se añade agua hasta obtener el sabor deseado. Se filtra, se le añade azúcar y se hierve a fuego lento removiendo. Se añaden las manzanas en trocitos. Se deja unos minutos hasta que la manzana esté entrecocida. Se retira del fuego y se añade removiendo la harina hasta obtener la consistencia deseada.

Las flores de saúco se pueden preparar empanadas. En la obra “Plantas medicinales, bayas y verduras silvestres” de Grau/Jung/Münker, tenemos la siguiente receta:
Se prepara una pasta de buñuelos con harina, huevos, mantequilla caliente, agua, un poco de miel y un pellizco de sal, haciendo que no resulte demasiado espesa. En ella se sumergen las inflorescencias de saúco cogiéndolas por el pedúnculo, que no se habrá cortado. A continuación se fríen en aceite hasta que estén doradas y se sirven calientes, acompañadas de compota. Para la pasta, se toman 3 huevos para 125 gr. de harina. Los gourmets añaden a la pasta 2 ó 3 cucharadas soperas de vino.

Maka

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