Pan de trigo sarraceno y centeno con semillas

En una entrada anterior os enseñé unos panes muy ricos que había preparado pero las recetas las tenía pendientes. Hoy os traigo la de este excelente pan y si tuviera que elegir entre los dos, me quedo con éste sin dudarlo. Os cuento un poco qué propiedades tienen los ingredientes:

El trigo sarraceno (Fagopyrum vulgare) también es conocido como alforfón, trigo turco, trigo morisco o moro. Es originario del Asia Central y sus denominaciones tienen que ver con su introducción en Europa en el siglo XIII a través de los mongoles, turcos y cruzados. En los climas templados debe consumirse en forma moderada pero en climas fríos o épocas invernales es un alimento básico para mantener el calor del cuerpo. Como la quinua y el amaranto, el trigo sarraceno tampoco es un cereal en el término botánico clásico pero se le considera así por su composición. Contiene un excelente índice proteico (es rico en aminoácidos carentes en los cereales convencionales como la lisina, aminoácido clave en la reconversión proteica). Al no contener gluten, es un alimento apto para personas celíacas. Es el único cereal dotado de vitamina P o rutina, flavonoide normalmente presente en la cáscara de los cítricos (refuerza los capilares sanguíneos y previene infartos, hemorragias, hipertensión, trastornos cardiovasculares y daños por radiaciones). Otras vitaminas importantes del sarraceno son las B1, B2 y B3, cuyos valores duplican al del arroz integral. También posee vitamina E (tocoferol), fosfolípidos (colina) y ácido linoleico (omega 6). También es rico en magnesio y potasio. Al tener el germen en el centro del grano el proceso de pelado no empobrece su vital contenido.

El centeno (Secale cereale) comenzó a cultivarse hace unos 2000 ó 3000 años en Europa y Asia. En Alemania y Finlandia su consumo es habitual. Es rico en hierro, fibra y pobre en grasas. Posee vitaminas E, B y minerales como magnesio, fósforo y zinc. Está indicado en casos de arterioesclerosis, hipertensión y diabetes.

El sésamo (Sesamum inducum) es uno de los cultivos más antiguos de la humanidad. Se cree que procede de Oceanía, de donde pasó a India y luego llegó a Egipto. Otras teorías lo conciben originario del Himalaya y hay quienes sugieren un origen africano. Es una planta oleaginosa cuyo cultivo se ha extendido a todas las regiones tropicales y subtropicales del planeta. Son muchas las culturas que valoraron y valoran el sésamo, por ejemplo, en la tradición hindú el sésamo es símbolo de inmortalidad, representando el principio de la vida. En la antigua Grecia era conocido y apreciado, recomendándolo Hipócrates en sus escritos y en la tumba del faraón Ramses III (siglo XIII a.C.) hay indicaciones sobre su uso culinario. Las semillas de sésamo tienen un 52% de lípidos, de lo cuales el 80% son ácidos grasos insaturados, principalmente omegas 6 y 9 (regulan el nivel de colesterol en sangre). Junto a la soja, es el vegetal más rico en lecitina. Además, posee proteínas, vitaminas, minerales (alto contenido en calcio, superior a cualquier otro alimento natural), antioxidantes y fibra.

Las semillas de lino o linaza (Linum usitatissium) se encuentran dentro del fruto, en forma de cápsula, de la planta. Tiene un altísimo grado de aceites grasos esenciales, entre ellos destaca el ácido alfa-linoléico, siendo el alimento vegetal con mayor cantidad de este componente. Es importante triturar las semillas, ya que de ese modo se rompe su dura capa exterior, lo que permite que las enzimas humanas tengan un mejor acceso a los elementos beneficiosos contenidos en las semillas de lino. La linaza contiene mucílagos y pectina, buenos para el cuidado del cabello y la piel.

¡Y ahora la receta!

Ingredientes: 250 grs de harina de trigo sarraceno, 250 grs de harina de centeno, 25 grs de levadura de panadero, 375 ml de agua calentada a 40ºC, una cucharada rasa de sal y una mezcla de semillas de lino y sésamo.

En un bol, mezclar las harinas, levadura y sal. Hacer un hueco en el centro y añadir casi toda el agua. Mezclar y añadir agua según lo pida la masa hasta que todos los ingredientes estén integrados. Tapar con film transparente y dejar fermentar durante dos horas en un lugar cálido (en la ventana si hace sol o en el horno cerrado y apagado).

Transcurrido este tiempo, precalentamos el horno a 220ºC durante 5 mins y, mientras calienta, extendemos la masa en un molde previamente forrado con papel vegetal (no es necesario si es de silicona, yo aún así preferí hacerlo). Como ya os aconsejé en el post de pizza en sartén, para extender la masa con gran facilidad mojad la cuchara de madera en agua, tantas veces sea necesario hasta llenar el molde.

pan trigo sarraceno y centeno I

Para hacer este pan no necesitamos amasar ni ensuciarnos las manos, esto no quiere decir que al prepararlo no le demos parte de nuestra energía, como ocurre con todo lo que cocinamos…

Con un cuchillo mojado le haremos unos cortes transversales para que la masa pueda respirar mientras se cocina. Poner las semillas por encima y aplastar con cuidado para que una vez cocido el pan no se suelten.

Metemos el molde en el horno, que en total estará una hora. Primero lo dejaremos a temperatura de 220ºC durante 25 mins y, sin abrir el horno, bajaremos la temperatura a 175ºC durante 35 mins.

Y esto es lo que nos encontramos al sacarlo del horno…

pan trigo sarraceno y centeno II

Para sacarlo del molde cogeremos ambos extremos del papel y tiramos hacia arriba. Saldrá sin ninguna dificultad, ¡qué maravilla! ¿verdad?

pan trigo sarraceno y centeno III

Este pan nos aguantará varios días si lo guardamos bien. Yo lo puse en una caja de galletas envuelto previamente en una bolsa. También lo podéis congelar cortado en rebanadas. Luego sólo tendréis que sacar la cantidad que queráis consumir. Ideal para tostadas y sandwiches.

Esta receta está inspirada en un programa de Ana Moreno para Canal Cocina 100% vegetal. De la receta original he cambiado la harina de espelta por trigo sarraceno y las semillas de calabaza por sésamo y lino.

Si lo hacéis, creo que no os arrepentiréis ^_^

Besosss

Maka

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2 pensamientos en “Pan de trigo sarraceno y centeno con semillas”

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